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La importancia de las Áreas Marinas Protegidas

Imagina sumergirte en las profundidades del océano y encontrarte con un mundo marino vibrante y diverso, donde la vida marina se entrelaza en un ballet de colores y formas. Este es el potencial de las áreas marinas protegidas (AMP), refugios que, si bien pueden variar en características y estado de conservación, comparten el objetivo común de preservar la biodiversidad marina y restaurar la salud de los ecosistemas acuáticos, además de ofrecer numerosos beneficios a la población. De ahí la importancia de las áreas marinas protegidas.

Las AMP no son simplemente espacios designados en el mapa; son refugios vitales donde la vida marina encuentra respiro y donde los ecosistemas frágiles pueden recuperarse y florecer. Desde arrecifes de coral hasta vastas extensiones de aguas profundas, las AMP abarcan una diversidad de paisajes submarinos que albergan una riqueza de vida en todas sus formas.

En este artículo, exploraremos en detalle qué son las áreas marinas protegidas, por qué son importantes y cómo están contribuyendo a la conservación marina en todo el mundo. Desde las remotas islas del Pacífico hasta las costas urbanas, las AMP representan un rayo de esperanza en un mundo donde la salud de nuestros océanos está en riesgo. ¡Acompáñanos en este viaje para descubrir la belleza y la importancia de proteger nuestros océanos a través de las AMP!

Contexto

Tradicionalmente, el mar y las costas han sido utilizados para el desarrollo de actividades humanas. La intensificación y diversificación de estas actividades ha supuesto numerosos beneficios para la población, pero ha dado lugar a la pérdida de biodiversidad, al aumento de impactos sobre el medio, así como al incremento de conflictos sociales. Algunas de las amenazas más importantes son la sobreexplotación, la degradación de hábitats, la acidificación del océano y el cambio climático.

Usos y amenazas en el medio costero-marino.

Por todo ello, los océanos siguen siendo hoy en día uno de los ecosistemas más afectados, pese a que han transcurrido décadas desde que los gobiernos acordaron metas concretas para su conservación. Esto ha hecho que se reconozca en todo el mundo la importancia de conservar el medio costero-marino y gestionar el uso sostenible de sus servicios. Actualmente, la gestión del océano está entrando en una nueva etapa, en la que es necesario actuar de forma participativa, adaptativa, holística y urgente.

¿Qué son las Áreas Marinas Protegidas?

Por la singularidad que representan los ecosistemas costero-marinos y las amenazas a las que se enfrentan, son imprescindibles el desarrollo y la aplicación de instrumentos de gestión que permitan un uso sostenible de los recursos y la conservación de la biodiversidad. En este sentido, han surgido diferentes herramientas que pueden ayudar a tal cometido, como la gestión pesquera, las áreas marinas protegidas (AMP), la gestión integrada de áreas litorales (GIAL) o la planificación espacial marina (PEM). Aquí hablaremos de la importancia de las áreas marinas protegidas.

En las últimas décadas ha habido un rápido incremento en el número y la extensión de áreas protegidas a escala global, lo que pone en valor la protección como uno de los instrumentos más eficaces para conservar la biodiversidad y los recursos naturales, y disminuir los impactos humanos. Las AMP surgen como una herramienta para conservar los ecosistemas marinos y sus recursos.

Definición y distribución

La Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) define área protegida como una “zona de tierra y/o mar especialmente dedicada a la protección de la diversidad biológica y de los recursos naturales y culturales asociados, y gestionada a través de medios legales u otros medios efectivos” (UICN, 2021). Las características esenciales que deben tener las AMP son:

  • Conservación de la biodiversidad como prioridad.
  • Metas y objetivos definidos, donde se reflejen los valores de conservación.
  • Tamaño, localización y diseño adecuado que reflejen los valores de conservación.
  • Límites definidos.
  • Plan de gestión o documento equivalente, que aborde las necesidades de conservación de los principales valores del AMP, y el logro de sus metas y objetivos sociales y económicos.
  • Recursos y capacidad para implementar de manera efectiva las medidas donde el objetivo principal es diferente, como la pesca sostenible.

Actualmente, las AMP se encuentran en todo el mundo y han demostrado ser una herramienta de gestión exitosa para conservar la biodiversidad, además de ser críticas para el bienestar humano y aportar numerosos beneficios a la sociedad, especialmente relacionados con el ocio y el turismo.

En la actualidad hay declaradas 18.202. Varían en su ubicación, aunque la mayoría se localizan en aguas intermareales o cerca de la costa. Estimaciones recientes indican que el 8,19% de los océanos del mundo están protegidos por AMP, en contraposición al 16,1% en el medio terrestre. Esta diferencia es aún mayor si consideramos que apenas un 1.18% de las aguas internacionales se encuentra protegida. Además, las regulaciones y la aplicación de la ley varían en cada sitio.

Áreas marinas protegidas en aguas nacionales (azul) e internacionales (rojo). Fuente: UNEP-WCMC y UICN, 2022.

Las AMP pueden tener diferentes grados de protección y/o uso de los espacios y sus recursos. Generalmente, los beneficios (Tabla 1) para las comunidades locales y la población en general, así como para la biodiversidad, suelen ser mayores conforme se incrementa el grado de protección. Sin embargo, los resultados no son siempre evidentes o inmediatos. A veces, la población local ve limitado su acceso a los recursos tras su declaración, y esto puede generar conflictos o falta de apoyo y respeto por las regulaciones.

Importancia de las áreas marinas protegidas

Algunos de los beneficios que proporcionan las AMP, tanto a la población como a los ecosistemas, aparecen recogidos en la siguiente tabla.

Conservación de la biodiversidad (especies, genes y ecosistemas).
Mejoras en la pesca, incrementando la biomasa y la repoblación de stocks.
Resiliencia climática, asegurando la resiliencia ecosistémica y el almacenamiento de carbón.
Reducción del riesgo de desastres, protegiendo la línea de costa y poblaciones costeras de fenómenos climáticos extremos, tsunamis y erosión costera.
Restauración, proveyendo lugares para restaurar ecosistemas como arrecifes, praderas de fanerógamas y manglares.
Turismo y recreación, aportando beneficios costeros y de salud para las comunidades costeras.
Protección de valores y recursos culturales y espirituales, protegiendo la historia y los lugares sagrados.
Investigación y educación, construyendo el conocimiento sobre los océanos y promoviendo conductas adecuadas.
Modelos de gobernanza abierta y justa. Las AMP pueden reconocer derechos y ayudar a compartir beneficios y reducir conflictos a través de un proceso de toma de decisiones transparente e inclusivo.
Fuente: UICN-WCPA, 2018.

La UICN establece un sistema de categorías de gestión, 6 en total (Tabla 2). Los países no están obligados a utilizar esta nomenclatura para definir su sistema de áreas protegidas, aunque muchos lo hacen y es recomendable. Abarca desde áreas completamente protegidas, donde se prohíbe cualquier actividad humana (reserva natural estricta), hasta áreas de usos múltiples, donde las acciones de conservación son compatibles con los usos humanos, entre los que se incluyen la pesca, el turismo, el transporte o el desarrollo costero. Estas actividades pueden estar más o menos reguladas según el nivel de protección.

La mayoría de AMP son áreas de usos múltiples que compatibilizan la conservación con el desarrollo y el disfrute humano. Solo el 2,8% son zonas donde no se permite ninguna actividad extractiva (MPAtlas, 2022). Si la pesca u otras actividades son compatibles con los objetivos del AMP y son permitidas, deben tener un impacto ecológico bajo, ser sostenible y estar bien gestionadas con un enfoque integrado de gestión.

Categorías de gestión de AMP

CategoríaSubcagetoríaObjetivos
I. Protección estrictaIa. Reserva natural estrictaConservar a escala regional, nacional o global ecosistemas, especies (presencia o agregaciones) y/o rasgos de geodiversidad extraordinarios: dichos atributos se han conformado principal o exclusivamente por fuerzas no humanas y se degradarían o destruirían si se viesen sometidos a cualquier impacto humano significativos.
Ib. Área natural silvestreProteger la integridad ecológica a largo plazo de áreas naturales no perturbadas por actividades humanas significativas, libres de infraestructuras modernas y en las que predominan las fuerzas y procesos naturales, de forma que las generaciones presentes y futuras tengan la oportunidad de experimentar dichas áreas.
II. Conservación y protección del ecosistemaParque nacionalProteger la biodiversidad natural junto con la estructura ecológica subyacente y los procesos ambientales sobre los que se apoya, y promover la educación y el uso recreativo.
III. Conservación de los rasgos naturalesMonumento naturalProteger rasgos naturales específicos sobresalientes y la biodiversidad y los hábitats asociados a ellos.
IV. Conservación mediante manejo activoÁrea de manejo de hábitats/especiesMantener, conservar y restaurar especies y hábitats.
V. Conservación de paisajes terrestres y marinos y recreaciónPaisaje terrestre y marino protegidoProteger y mantener paisajes terrestres/marinos importantes y la conservación de la naturaleza asociada a ellos, así como otros valores creados por las interacciones con los seres humanos mediante prácticas de manejo tradicionales.
VI. Uso sostenible de los recursos naturalesÁrea protegida manejadaProteger los ecosistemas naturales y usar los recursos naturales de forma sostenible, cuando la conservación y el uso sostenible puedan beneficiarse mutuamente.
Fuente: Dudley, 2008.

Gestión de Áreas Marinas Protegidas

El número y la extensión de las AMP se han incrementado rápidamente a nivel mundial, resultando una herramienta efectiva para frenar la degradación ambiental y mantener el bienestar humano y destacando la importancia de las áreas marinas protegidas. Sin embargo, muchas de ellas no cuentan con planes de gestión ni están siendo manejadas de forma adecuada. A veces, la única protección que reciben es su designación como zona protegida, pero sin los recursos humanos y económicos apropiados la conservación de la biodiversidad no está asegurada.

Esto da lugar a una gestión deficiente y, en el peor de los casos, a los llamados “parques de papel”, es decir, espacios que han sido designados como protegidos, pero que en la práctica no reciben ningún tipo de gestión. Este problema conduce a que gran parte de las AMP no sean capaces de cumplir los objetivos para los que fueron designadas: protección de la biodiversidad, mantenimiento de los servicios ecosistémicos, restauración de poblaciones de peces, administración de actividades económicas, minimización de conflictos entre usuarios de recursos, disminución de la pobreza, etc. Por tanto, la mera designación de un área como protegida no es suficiente. Hace falta una gestión adecuada, que sea adaptativa y asegure el uso sostenible y equitativo de los ecosistemas y sus servicios.

La buena gestión requiere la adopción de objetivos claros y sistemas de gobierno, la asignación de recursos adecuados y apropiados, y la aplicación de estrategias y procesos de gestión. Es necesario dedicar un mayor esfuerzo tanto a la planificación del futuro como a la planificación y ejecución de las actividades actuales. Los beneficios derivados de las AMP están relacionados con el diseño, la cantidad de recursos, el grado de protección brindada a través de un gobierno justo y una gestión eficaz, y la escala a la que trabaja. Para ser eficaz la gestión debe adaptarse a las demandas particulares de cada lugar.

Por tanto, la gestión de los recursos y hábitats oceánicos del mundo está ingresando en una nueva fase. El desafío de establecer un sistema representativo de AMP se ha visto superado por el de gestionarlas con efectividad a través del tiempo. Solo asegurando una gestión efectiva, las AMP podrán contribuir a las ambiciosas metas de conservación de la biodiversidad, el uso sostenible de los recursos marinos y una mejor calidad de vida para las comunidades costeras.

Tortuga en la Reserva Marina de Galápagos.

Este reto es cada vez más urgente, teniendo en cuenta la crisis global en la que nos encontramos. El desafío de frenar el cambio climático debe ser la prioridad, ya que está causando graves impactos sobre los océanos y actúa a escala global, por lo que no puede ser abordado de forma exclusivamente local. Las AMP serán fundamentales para comprender los impactos y efectos del cambio climático, con el apoyo de un seguimiento a medio y largo plazo, lo que hace la importancia de las áreas marinas protegidas todavía mayor.

Ejemplo de AMP efectiva: GALÁPAGOS

Las Islas Galápagos son una de las áreas protegidas más emblemáticas del planeta y también uno de los archipiélagos más estudiados y mejor conservados. Su prestigio se debe, en parte, a la teoría de la evolución de Darwin (1859), cuyas observaciones fueron relevantes para las Islas Galápagos. Pero también hay ciertos factores físicos, geográficos, oceanográficos y biológicos que hacen del archipiélago uno de los lugares más visitados por investigadores y turistas de todo el mundo.

Un porcentaje excepcionalmente alto de la flora y la fauna son endémicas, incluyendo el 42% de las plantas vasculares, el 67% de los vertebrados terrestres y el 20% de los peces costeros, algas e invertebrados marinos. Cuenta con una gran abundancia de megafauna marina, como tiburones, mantas, tortugas, leones marinos y focas. También existe una gran variación entre las islas, ya que albergan poblaciones, razas y especies genéticamente distintas, que reflejan las diferentes etapas de diversificación genética.

Archipiélago de las Galápagos. Fuente: Schuhbauer y Koch, 2013.

El archipiélago está formado por islas, islotes y rocas o promontorios de origen volcánico situados en el Océano Pacífico, a 960 km del Ecuador continental. La importancia de su biodiversidad es reconocida a nivel internacional, y en 1979 fue declarado el primer Patrimonio de la Humanidad de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO). También ha sido designado como Reserva de la Biosfera, Santuario de Ballenas, Sitio RAMSAR, Parque Nacional y Reserva Marina. En la actualidad, la principal actividad económica es el turismo, que ha crecido rápidamente en los últimos años.

Su zona protegida está formada por el Parque Nacional Galápagos (1959), la Reserva Marina de Galápagos (1998) y la Reserva Marina Hermandad (2022), que cubren el 97% de la superficie terrestre y el 100% de la superficie marina.

Galápagos es un referente internacional en cuanto a la gestión y conservación de sus ecosistemas y servicios asociados. Esto es posible gracias a una gestión racional, que incluye la participación en las diferentes etapas del proceso, la colaboración interinstitucional y la aplicación del enfoque ecosistémico en las decisiones de gestión. Estos factores contribuyen al éxito de la gestión de uno de los parques más emblemáticos del mundo, con una biodiversidad única, de la que depende la población. En el PN y la RM se traduce en la adopción de programas y estrategias específicas con un enfoque holístico que incluye a la ciudadanía. Tanto la participación pública como la planificación estratégica tienen un papel fundamental.

Parte de la fauna de Galápagos: iguana marina (endémica), fragata macho, pinzón de Darwin (endémico) y piquero de patas azules (Ecuador).

DESAFÍOS Y OPORTUNIDADES

Incluso las AMP bien gestionadas tienen que hacer frente a amenazas directas o indirectas como el cambio climático, la sobrepesca o la contaminación, aunque esto no significa que no sean beneficiosas. Hay evidencias que sugieren que las reservas marinas con ecosistemas complejos e intactos a menudo resisten y se recuperan mejor de las perturbaciones en comparación con las zonas no protegidas.

Es necesario gestionar de forma holística, desde un punto de vista socio-ecológico y abandonar los enfoques sectoriales. Además, un enfoque excluyente top-down en la conservación de AMP puede socavar la confianza y dificultar la aceptación local de las medidas de conservación, comprometiendo así la eficacia a largo plazo.

Los casos más exitosos son aquellos que incluyen a la población en todas las fases del proceso, desde el diseño y la planificación hasta la evaluación. Sin embargo, los conflictos con algunos sectores económicos constituyen un obstáculo al que se enfrentan todas las AMP. Esto demuestra que la participación pública es ampliamente aceptada desde el punto de vista teórico, pero en la práctica todavía debe consolidarse. El rechazo a la figura de protección dificulta la implementación de las medidas de gestión y, por lo tanto, resultados positivos sobre los sistemas biofísicos y socioeconómicos.

CONCLUSIONES

Ahora que has aprendido sobre la importancia de las áreas marinas protegidas y su papel crucial en la conservación de nuestros océanos, es hora de actuar. Aquí hay algunas formas en las que puedes contribuir a la protección de estos valiosos ecosistemas marinos:

  1. Informarte y concientizar: Continúa educándote sobre las áreas marinas protegidas y comparte esta información con amigos, familiares y colegas. La conciencia pública es fundamental para impulsar la acción y el apoyo a la conservación marina.
  2. Apoyar iniciativas de conservación: Busca organizaciones locales o internacionales dedicadas a la protección de los océanos y las áreas marinas protegidas y considera hacer una donación o ser voluntario para apoyar sus esfuerzos.
  3. Promover políticas de conservación: Participa en la política local y nacional para abogar por políticas y regulaciones que fortalezcan la protección de las áreas marinas protegidas y promuevan la sostenibilidad en la gestión de los recursos marinos.
  4. Adoptar un estilo de vida sostenible: Adopta prácticas diarias que reduzcan tu impacto en el medio ambiente, como reducir el consumo de plástico, apoyar la pesca sostenible y reducir las emisiones de carbono.
  5. Explorar y disfrutar responsablemente: Si visitas áreas marinas protegidas como turista, asegúrate de seguir las pautas y regulaciones locales, y respeta la vida silvestre y los ecosistemas frágiles.

Es hora de unirnos en un esfuerzo global para proteger nuestros océanos y promover la conservación marina. Juntas, podemos marcar la diferencia y asegurar un legado de vida marina abundante y saludable para las generaciones futuras.

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